viernes, 8 de julio de 2011

Reflexión musical (Uso inadecuado de medios tecnológicos)

REFLEXIÓN MUSICAL
En una investigación realizada por el SENA en el año 2006 titulada “Caracterización ocupacional sector de la música en Colombia”, con relación al entorno tecnológico en el campo de la interpretación musical, se afirma lo siguiente:
Las llamadas “secuencias”, que consisten en la reproducción de uno o más instrumentos y/o composiciones sonoras o musicales a través de medios electrónicos como computadores, samplers, teclados, secuenciadotes entre otros, para lograr el efecto musical de una orquesta en ausencia de varios instrumentos en presentaciones en vivo, en televisión o en grabaciones. Esto reduce la necesidad de utilizar músicos.
Las denominadas “pistas” utilizadas como base para las interpretaciones usadas para lograr ejecuciones musicales en ausencia de agrupaciones u orquestas completas.
Por su parte, la musicóloga colombiana Ana María Ochoa en su libro “Músicas locales en tiempos de globalización”, sostiene que la tecnología digital esta convirtiendo la industria musical en productos de servicios, lo cual, supone que  actualmente, los cambios tecnológicos en el mundo han traído beneficios y perjuicios a la vez. Los músicos tienen la oportunidad de hacer auto producciones independientes,  distribuir y promocionarse por la Internet, intercambiar y vender sus creaciones, pero paradójicamente, también se han visto desplazados y reducidos en el campo de la interpretación en vivo y en las grabaciones.

En todos los países del mundo, los artistas que se consideran músicos de profesión,  reclaman por el uso inadecuado de medios tecnológicos (secuencias, pistas, etc.), por parte de personas incompetentes, quienes ofrecen sus servicios musicales sin tener ninguna preparación musical, compromiso ético y lealtad laboral con los intérpretes y cantantes capacitados para ejercer este oficio. 

En Colombia, por ejemplo, no existe regulación ni normatividad con respecto al uso de la secuencia.  Cualquier persona, de acuerdo con la oferta y la demanda, puede realizar contratos verbales de prestación de servicios musicales, utilizando secuencias o pistas,  con la presencia de muy pocos intérpretes, lo cual ha generado, que las orquestas, conjuntos  y los verdaderos intérpretes, tengan un deterioro en sus condiciones laborales.

Para nadie es un secreto que en décadas anteriores, muchos artistas se beneficiaron en la época de la bonanza económica que hubo en el país por aquello de los llamados “dineros calientes”,  directa o indirectamente, los artistas trabajaban mucho más que en la actualidad, pues había música en vivo, presentaciones, conciertos, grabaciones, giras, etc., y relativamente, la calidad de vida de los músicos era relativamente mejor en cuanto al poder adquisitivo.

Pero repentinamente llegaron momentos de crisis, la aparición de los cambios tecnológicos, la ley zanahoria, la inseguridad nocturna, la recesión económica y la desorganización del gremio musical entre otras variantes,  afectaron negativamente la práctica musical en vivo.  

Hoy, existe un clamor general por parte de los verdaderos músicos para que se valore la interpretación de la música en vivo y en directo, se dignifique la profesión del músico,  para que haya honorarios y tarifas justas, para que no se siga engañando e irrespetando tanto a los clientes como al público  por parte de los llamados “mimos o payasos” quienes con solo oprimir el botón “play”, atentan contra la calidad de la música, pues lo ideal sería que quien toque lo haga en vivo o eventualmente si el asunto es de bajo presupuesto, los grupos de secuencia por lo menos lleven músicos que interpreten en tiempo real y que quien organice un grupo de secuencia, tenga conocimiento del arte musical, es decir, competente, no cualquier aparecido que con solo comprar un secuenciador y reproducir la música pregrabada, se crea con derecho a ser reconocido como un músico profesional.

De nada sirve que los músicos en Colombia sigamos quejándonos, criticando,  haciendo comentarios o denuncias públicas en contra de las llamadas “secuencias” sin realmente concertar y buscar soluciones a estos problemas.
Justamente para contribuir a solucionar la problemática del sector de la música en Colombia, surge este proyecto de la Asociación Colombiana de Músicos Profesionales. El día que en Colombia, el sector de la música y los músicos estemos organizados, con seguridad nuestras condiciones laborales y sociales serán mejores.

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