HACIA UNA ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE MÚSICOS PROFESIONALES
Por: Manuel Antonio Rodríguez - www.musicalafrolatino.com
Los músicos colombianos estamos urgidos de organizarnos y constituirnos en un sector fuerte ante la sociedad, con el propósito de poder reclamar nuestros derechos morales, patrimoniales, laborales y sociales, así mismo, atender nuestros deberes y obligaciones. Es importante que los artistas seamos un solo equipo, que interactuemos como colegas, que nos comprometamos a trabajar en pro del bienestar común y no de intereses particulares con mentalidad individualista como ha venido sucediendo. Esto significa, que la única opción viable que tenemos los artistas en Colombia es la unión. Ello demanda sacrificio, compromiso, dedicación, tolerancia, respeto a las diferencias, voluntad, responsabilidad y sobre todo, ser personas de bien, tener sentido de pertenencia y principios éticos, obrar con honestidad, lealtad, transparencia y rectitud. Si los músicos colombianos quisiéramos asumir nuestro propio destino y mejorar nuestra calidad de vida, no nos queda otra alternativa que unirnos en torno a una causa común, la organización del sector. Con el lema “honestidad y transparencia en aras de la eficiencia” extendemos una cordial invitación a toda la población artística Nacional en todas sus dimensiones, con el propósito de trabajar colectivamente y generar espacios que articulen propuestas constructivas que conduzcan a fortalecer la profesión del arte tanto en un proyecto de vida, como en una actividad digna y humana.
Esta convocatoria, no es más que un ejercicio pedagógico, el cual, intenta de alguna manera contribuir a generar redes de contactos, proposiciones, soluciones a los distintos problemas, y en general, todo aquello que propenda a edificar un sector artístico robustecido, que ante su crisis, esta en la obligación de hacer presencia en la vida pública nacional. En síntesis, se pretende impulsar un movimiento mancomunado que en principio socialice lo concerniente a la situación laboral, social y jurídica de los músicos colombianos y luego apunte hacia una definitiva organización del sector. Es pues, el comienzo de algunas jornadas presenciales y virtuales con fines informáticos y participativos, en las cuales, se posibilite la discusión sana, el diálogo concertado de saberes, la reflexión, la retroalimentación, el intercambio de información, el aprendizaje y el conocimiento de nuestras necesidades y realidades.
Será esta, la oportunidad de comenzar a discutir y gestionar temas álgidos como por ejemplo, hacer un censo de músicos, tramitar masivamente la tarjeta profesional de artista, dignificar la profesión de artista, hacer valer su condición social en cuanto a las precarias valoraciones, proteger y promover la diversidad e identidad sonora Nacional ante los embates y desafíos foráneos, presionar y solicitar incluir un porcentaje en el sector cultural, proveniente del Sistema General de Regalías, superar odios, rencores, apatías, indiferencias y desconfianzas, articular la población de músicos con las instituciones nacionales, distritales y regionales (Ministerio de cultura, SCRD, IDARTES, SENA, etc.), generar alianzas entre músicos, gestores culturales e instancias superiores, con el propósito de abrir espacios de formación y capacitación, fortalecer las organizaciones de músicos profesionales en aras de participar en los proyectos de políticas públicas, concertar negociaciones entre el gremio de músicos, con empresarios, propietarios de orquestas y administradores de establecimientos públicos, en torno a la oferta laboral, concertar la justa remuneración y compensación en el pago de honorarios a los artistas y socializar los beneficios de la Estampilla Pro-Cultura y su relación con el Fondo de seguridad social del artista colombiano, entre otros asuntos. Infortunadamente es triste reconocerlo, los músicos colombianos hemos sido culpables por acción u omisión, de permitir el actual modelo socio-cultural que afrontamos, las precarias condiciones sociales y laborales que padecemos, ha sido el resultado de años de pasividad y distanciamiento y, lo más lamentable, apegados a nuestros propios egos. En consecuencia, emprendemos acciones conjuntas o de lo contrario, otros regirán nuestros destinos y estaremos condenados a llevar una mala calidad de vida, así que desde hoy, estamos obligados a convertirnos cada uno de nosotros en líderes y agentes activos de nuestro quehacer musical.
Infortunadamente, los artistas colombianos hemos permitido que el hacer cultural y artístico en nuestro medio, dependa en su mayoría de la buena voluntad de los gobernantes de turno, cuyas dediciones en la mayoría de los casos, no responden a nuestras necesidades. Sin duda, los artistas colombianos hemos sido culpables por acción u o misión de permitir el actual modelo socio-cultural que tristemente afrontamos, las precarias condiciones sociales y laborales que padecemos ha sido el resultado de años de apatía, de incomunicación, de pasividad, de distanciamiento, de desarticulación, de dispersión, y lo más lamentable, apegados a nuestros propios egos. En consecuencia, para poder superar esta crisis en que nos vemos inmersos los artistas en Colombia es preciso reflexionar en torno al siguiente slogan: “Emprendemos acciones conjuntas o de lo contrario, otros regirán nuestros destinos”.
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